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¿Por qué no soy un corredor élite?

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by aracal on 3-12-2011

Nuestro buen amigo, traumatólogo y deportista, el Dr Rolando Riera, nos envía este artículo, resumen de una ponencia que hizo en un encuentro de médicos donde participó.

Llego al parque antes de las seis de la mañana. La ciudad se despereza lentamente, y la lluvia de la madrugada posterga la salida del sol.  No soy un corredor aventajado. Empecé a correr a los 46 años de edad, teniendo casi 40 kilos de sobrepeso, y mis tiempos son modestos, aunque la felicidad de correr  no tiene precio.

A lo lejos veo a una chica haciendo series. Noto su esfuerzo en la tensión de los músculos, en el rostro contraído, y la reconozco como una de esos atletas que se ejercitan dos veces al día, los siete días de la semana.  Un par de metros antes de coincidir conmigo, ella se detiene y, tras unos segundos empleados en recuperar el aliento, me saluda y me dice, jadeante:

-  Si entreno dos veces al día, todos los días de la semana, desde hace casi veinte años…  ¿Por qué no soy una corredora de élite?

Deseoso por empezar a correr mi rodaje largo dominical, le expliqué vagamente una pregunta que, desde que empecé a correr, ronda mi mente: ¿Qué hace a un corredor de élite?

Tras pasar buena parte de dos años indagando, creo que puedo ofrecer  respuestas sencillas a una interrogante muy compleja.

La Verdad.

La edad:  si usted tiene entre 20 y 35 años de edad, alégrese. Los mejores tiempos se hacen en ese rango etario, año más, año menos.  Los aparatos cardio-pulmonar, osteo-muscular y las hormonas están en su mejor momento para correr esos 10K tan populares en Venezuela.

El sexo:  si usted es hombre, debería ganarle corriendo a una mujer con similares características. El corazón masculino es más grande y un poco más eficiente.

La estatura: las carreras de fondo, desde los 10K hasta los maratones, no están hechas para los altos. Nadie por encima de los 185 cm. ha podido correr 10K por debajo de los 27 minutos. En contraparte, 31 personas con estatura promedio de 169 cm. lo han logrado. La estatura de los corredores élite disminuye un poco más si hablamos del maratón. Una zancada larga NO es ventajosa; al contrario, al apoyarse el pie lejos del centro de gravedad del cuerpo, se emplea  mucha fuerza para “adelantar” el cuerpo hasta igualarlo al sitio donde se pisó. Es mejor dar muchos pasos cortos que pocos largos. Por otro lado, una persona pequeña ofrece menor resistencia al aire y es biomecánicamente más eficiente.

El peso:  El americano Chris Solinsky, con sus buenos 73 kg., ha sido el atleta más pesado en correr los 10K en menos de 27 minutos. Para aspirar a una marca similar, usted debe pesar entre 49 y 64 kilos.  Y si de maratones o media maratones se trata, mejor si su peso se mantiene cercano a los 50 kg.

Genética:  comprobado que hay personas que nacen con “ventajas” para correr. Gente que manejan mejor el VO2, el lactato, la fatiga, etc., a nivel celular, gracias a una genética superior.

Fenotipo:  sí existe el cuerpo del corredor, es decir, el conjunto de características físicas que favorecen a alguien para correr. Acabo de nombrar la estatura y el peso, por ejemplo.

Termorregulación:  los corredores pequeños, delgados, de piel oscura, con glándulas sudoríparas más eficientes,  etc.,  tienden a  deshidratarse menos; es decir, se recalientan menos. Por ello, mientras más caliente sea el ambiente, mayor la ventaja para un corredor pequeño.

Aspectos Psicológicos:  personas optimistas, con un rasgo obsesivo en cuanto al empeño en esforzarse por cumplir sus metas esperadas, son mejores corredores que los atletas que carecen de estos dos aspectos  de la personalidad.

Cultura: con el advenimiento de las bebidas energéticas, la sobrehidratación de los atletas está a la orden del día. Los atletas de élite pierden del 3% al 6% de su masa corporal durante un maratón, incluso con una buena hidratación. El 5% de los atletas que cubren la distancia en más de 4 horas, ganan peso tras culminarlo.  Las bondades del calzado deportivo, posiblemente por las mismas razones que las de las bebidas energéticas, están sobrevaloradas;  así vemos a corredores con zapatos  con aletas, plantillas de propulsión, cámaras de aire, gas o gel, supuestas medias compresivas (las cuales son feas e inútiles), y un largo etcétera.

Biomecánica, técnica de carrera, dieta, altitud, metabolismo, estilo de vida… son otros factores que influyen  en su desempeño en las carreras.

Detrás de la chica descubro a  un señor gordo, de cabellos plateados, que corre con lentitud y sumo cuidado mientras exhibe una sonrisa a prueba de terremotos. Él me recuerda  que la agonía de correr está bien para quien vive de ello. Pero se equivocan quienes creen que los corredores recreativos somos la comparsa de los élite. Ellos existen porque nosotros corremos, y porque somos felices haciéndolo.

El señor gordo pasa a mi lado y me saluda efusivamente; yo respondo a su saludo y me interno en la grama, en los árboles, en la gente. Corriendo por correr…

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