Un tema de conversación típica entre corredores es el dolor. “Me duele la rodilla derecha”, dice uno, “esos deben ser los meniscos” responde otro que no es doctor, pero que ha sentido el mismo dolor antes, dice él. “Cuando sientas un dolor, hay que parar”, es el consejo que uno lee en la mayoría de los libros y artículos que tratan sobre la materia. Sin embargo, si Usted es corredor más o menos enfiebrado, lo más seguro es que no pare, sino que haga una de dos cosas: vaya al médico (lo cual es lo más lógico y recomendable, por supuesto) o le pida consejo al compañero que en ese momento corre con Usted, que debe tener un remedio casero, o simplemente te dice que no le des importancia, que no le pares bolas pues.
Los consejos son muchos, desde el nombre del médico milagroso que es especialista en exactamente ese tipo de dolorcito, hasta el tiempo que debes parar de correr, los remedios que debes tomar o inyectarte, cosas que debes ponerte sobre el área afectada, incluso bebidas, preparados y brebajes que te componen el dolor y te ponen nuevecito. Un remedio espectacular para la fascitis plantar dicen, es colocar cebolla picada en rodajas en unas bolsas plásticas y meter los pies en las bolsas, amarrarlas y dormir así. Tengo amigos que lo han hecho, los resultados son variables, pero nunca agradables para la compañera o compañero del que se atreve a hacerse este remedio. Si Usted no sabe lo que es la fascitis plantar, busque en la Internet, ahí hay gente que sabe de eso más que yo, lo que sí puedo decirle es que es común entre los que corremos y que duele.
Al atleta siempre le duele algo. Ya sea profesional, o aficionados como nosotros. Es siempre bueno tener un dolorcito, porque te da un tema de conversación con los panas corredores, pero que no sea muy fuerte para que tengas que parar. Lo típico son las rodillas, los talones, las plantas de los pies, las batatas (creo que les dicen los gemelos), dolores que aparecen y se van o se quedan con nosotros por años, y hasta les agarramos cariño.
Yo por lo menos le tengo mucha fé al hielo. Cuando algo me duele, después de correr, me pongo hielo. Al principio es incómodo porque está frío (obvio, es hielo) pero luego calma el dolor generalmente. Aparentemente la razón es que desinflama al desacelerar el metabolismo en los músculos sometidos a ejercicio. Para la fascitis plantar, lo que recomiendo es colocar una botella de plástico –de agua mineral puede ser- y ponerla en el congelador para que se congele (obvio). Cuando regrese de correr, coloque la botella en un pie y ruédela a lo largo de la planta por cinco minutos. Luego el otro pie. Al principio molesta, pero luego calma.
Acabo de leer en una revista, que lo del hielo es bueno para los músculos que tienen mucha irrigación sanguínea y el frío ayuda con la desinflamación, pero no es bueno para los ligamentos. Creo que lo mejor es consultar a un médico, o a un amigo corredor que sepa más que Usted.
Luciano Rivas





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